Aún quedan muchos días de vacaciones, el verano escolar es largo y yo tengo la suerte de disfrutar de él, igual que los niños. Tengo dos meses enteros para ir a la playa, pasear en bicicleta, comer fuera de casa y ver a la familia casi a diario. Lo mejor es que hay tiempo para todo, incluso para perderlo remoloneando en la cama con Teo o tirada en el sofá, porque no hay que madrugar ni preparar clases o reuniones, hay tiempo para conocer nuevos lugares, para visitar amigos que hace tiempo que no veíamos y hasta para hacer pequeñas reformas en casa. Aún me quedan tres semanas. Bendito verano y bendito trabajo que tengo!



















































