La verdad es que me encantan los libros. Tengo cientos de ellos por todas partes por dos motivos: porque me gusta leer (por supuesto que no los he leído todos) y porque creo que embellecen mi casa más que ninguna otra cosa. Además, creo que quedan bien de cualquier manera: ordenados en una gran biblioteca o desordenados sobre una mesa, apilados sobre el suelo, metidos en cajitas o cestas, sobre las repisas o expuestos en baldas... Como elemento decorativo son algo increíble, ya que aportan una calidez extraordinaria a un espacio y, aunque no hayan sido creados para servir de adorno, una casa cambia por completo si la llenamos de libros.













